No es necesario mencionar mi peso ni mi talla, porque sinceramente en un día no existen cambios aparentes.
Todo tuve la misma sensación de ayer, pero he tenido menos apetito, me he sentido con mas energía y con ganas de nadar, veremos que sucede.
Noctámbula
Soy capaz de manejar las sombras, pero no de luchar contra un eclipse.
Freedom
martes, 1 de marzo de 2016
lunes, 29 de febrero de 2016
Día 1*
Edad: 24.
Estatura: 1,50.
Peso: 65.
Día: Lunes.
Mes: Febrero.
Año: 2016.
A veces me pregunto si seré verdaderamente capaz de soportarlo, pero vale la pena intentarlo; Hoy la droga me hizo efecto alrededor de media hora después de haberla tomado, sentí mucha energía, ganas de correr, gritar, saltar y no parar. Al principio sentí que algo me consumía todas las fuerzas, me sentí fatigada y mareada, como si quisiera botar todo lo que tenía dentro de mí, me sentí angustiada y a la vez, totalmente vacía; no sé si algún día podré explicar como me sentí antes de que comenzara a hacer efecto, pero después de sentirme tan desahuciada, algo tan poderoso vino a mí con la misma rapidez con la que se fue, sentí como si todas las emociones me fueran arrebatas tan deprisa y devueltas con el triple de efecto con la misma rapidez. Pasando las horas, me seguía sintiendo con mucha energía, con bastante ganas de sonreír (fue un tanto incomodo, pero la sensación fue agradable y satisfactoria), y a la vez ganas de llorar, pero de lo bien que me sentía.
Ya es final del día y mantuve una hora de ejercicio intenso, termine mareada, pero con aliento aún, no acabé como muchas otras veces lo hice, fatigada, casi al borde del colapso y vomitando, por primera vez sentí que mi cuerpo reaccionaba tan bien al dolor y el cansancio, hoy me duermo con esperanza.
Que siga la aventura!!
domingo, 28 de febrero de 2016
Día 0*
Hoy desperté con una sensación extraña, con un vacío y una incomodidad que me consumía completamente. Fue el primer día, después de hace muchos años que volví a sentir la necesidad de cambiar lo que se encontraba frente a mi; yo reflejada en el espejo, con unos pocos años más, con la mirada apagada, con la sonrisa fingida y con ganas de arrancarme la piel, pero con más ganas de no volver a caer.
Hoy, después de tanto daño, tantas lágrimas, tanta tristeza, tanta oscuridad y sobretodo tanta soledad, decidí que no podía seguir los mismos pasos de antes, que terminaron por derrotarme y apagarme, porque después de eso ya no fui nunca más la misma; Hoy quiero cambiar tantas cosas, quiero ver "una yo" distinta, con ganas, con energía y valor de enfrentarse a sí misma, de todos sus demonios.
Hoy me despido de todo lo que me protegió, pero de lo que no evitó quedarme sola. Hoy solo importa hacer las cosas "relativamente" bien, y con convicción de que así será. Sé que soy fuerte, más fuerte de lo que en algún momento pude serlo, porque hoy tengo la capacidad de reconocer cuando he perdido.
Que comience la aventura !!
lunes, 27 de abril de 2015
Amor propio.
Tengo tan poco amor propio que nunca pude ver el amor que me dabas,
Tengo tan poco amor propio que todo gran o pequeño esfuerzo nunca fueron suficiente,
Tengo tan poco amor propio que aunque me dieras todas las señales de amor, nunca las vería,
Tengo tan poco amor propio que nunca ví todo lo que me dabas,
Tengo tan poco amor propio que nunca pude ver nada bueno en mí, siendo tu lo mejor que tuve,
Tengo tan poco amor propio que te lastimé hasta el último de tus días,
Tengo tan poco amor propio que nunca te regalé lo mejor de mí,
Tengo tan poco amor propio que siempre que pude me desquitaba contigo,
Tengo tan poco amor propio que fue demasiado tarde cuando ya no estabas a mi lado.
sábado, 25 de abril de 2015
Cursis.
Siempre me quejé de los chicos cursis, ahora sé que son los mejores chicos, los más sinceros, en los que se puede confiar, fue un grave error el desmerecerlos, porque ahora me doy cuenta, la necesidad que hay de tener a alguien así, que te de la seguridad de que él jamás sentirá indiferencia hacia ti, porque eres su vida, su todo.
domingo, 18 de enero de 2015
Una noche.
Necesito una noche, sólo una noche para mí, donde pueda ser yo sin miedos, llorar porque tengo pena y rabia, llorar porque todo me resulta aburrido y monótono, llorar porque la persona que está a mi lado es buena y sincera, pero que no sea capaz de apoyarme en mis planes, en mis locuras y mis desventuras, seguirme en mis delirios, en mis luchas y en mis desgracias, apoyarme siquiera porque es algo que deseo con todas mis fuerzas, y apoyarme cómo mínimo aunque sean planes a largo plazo y sin ningún fin concreto, sólo planes, sueños y aventuras. Necesito una noche donde pueda quitarme todo el dolor que siento por dentro, una noche donde pueda al menos creer en mis sueños yo mima por un momento, sin flaquear, sin inseguridades y sin miedos.
Necesito una noche para sentir un poco de aprecio por mi misma, por mis defectos y aprender a convivir con ellos, necesito una noche para cargar con todos mis fantasmas, para averiguar porque me siento tan sola, aunque sepa la respuesta. Necesito una noche para abandonar mi cuerpo y volar lejos, donde nada me atormente, donde nada me haga daño, donde me sienta plena sin depender de nadie y sobretodo donde pueda morir, para volver a renacer.
jueves, 8 de enero de 2015
Locura
No era exactamente la clase de chica que un hombre hubiera querido tener al lado, era caprichosa, posesiva y celosa enfermiza, era obsesiva hasta la médula.
No me importaba ser atractiva ni pretendía serlo, nunca me interesó ser alguien o ser reconocida por tener el pelo lindo, ser buena amiga, o cantar bien. No, eso era demasiado simple, demasiado normal para mi. Necesitaba llamar la atención con cosas mas impactantes, mas complicadas y mas originales.
No me importaba ser atractiva ni pretendía serlo, nunca me interesó ser alguien o ser reconocida por tener el pelo lindo, ser buena amiga, o cantar bien. No, eso era demasiado simple, demasiado normal para mi. Necesitaba llamar la atención con cosas mas impactantes, mas complicadas y mas originales.
Aunque también yo no podía sola, pero tampoco podía vivir sintiendo que era el ultimo escalón, todo eso me estaba matando por dentro. Pronto mis problemas emocionales se vinieron acompañados de un deterioro físico, mi cuerpo comenzó a reflejar lo que mi alma callaba, pase por depresiones, por tormentas que no terminaban jamás, hasta que el resultado de todo me trajo a lo que soy ahora. Cada noche mirar lo que no quería presenciar y terminando por llorar, porque sabía que la culpa era mía, o eso creía.
Miraba por la ventana, y a mi venía un deseo prohibido, tenía ganas de saltar, me preguntaba como se sentiría el momento antes de caer, en el que ves el suelo acercarse. Cómo se sentiría el impacto, si moriría al instante o sentiría dolor. Quería saltar, pero tenía miedo a no morir.
Y ahora después de tanto sentir esa sensación solo me quedaba recorrer el mismo camino por el que había venido, tenía que caminar por los vidrios rotos que había dejado al venir,
que iba a doler YA LO SABÍA.
Miraba por la ventana, y a mi venía un deseo prohibido, tenía ganas de saltar, me preguntaba como se sentiría el momento antes de caer, en el que ves el suelo acercarse. Cómo se sentiría el impacto, si moriría al instante o sentiría dolor. Quería saltar, pero tenía miedo a no morir.
Y ahora después de tanto sentir esa sensación solo me quedaba recorrer el mismo camino por el que había venido, tenía que caminar por los vidrios rotos que había dejado al venir,
que iba a doler YA LO SABÍA.
Millones de veces.
Millones de noches sin dormir... pensando en todo, en como ocurrió, en porque ocurrió y a partir de que. Sólo me queda una cosa por hacer, y es esperar.... pero ¿esperar que?
Millones de veces he pensado en ti, en no volver a hacerte daño, pero quizá ya no necesites de mi compañía, tal vez es tiempo de dejar que las cosas ocurran como y cuando tengan que ocurrir... toda la gente necesita su espacio y yo ya no me siento con las fuerzas de seguir insistiendo y estresándote con mis cosas... creo que es suficiente con todos tus problemas y no quiero ser yo otro mas para ti.
Millones de veces he sentido que al hablarte te molesto, millones de veces he sentido tu cansancio, millones de veces he querido volver a ser importante para ti, volver a ser tan importante que ni ganas de dormir tenias solo por estar conmigo.
Millones de veces he querido estar en tu futuro, pero cada vez que hablas yo no estoy en tus planes, millones de veces me he sentido como la persona responsable de tu infelicidad, y en parte es totalmente cierto.
Millones de veces seguiré insistiendole a mi corazón que jamas amaré a otra persona tanto como a ti, pero otras millones de veces he sufrido por no recibir lo mismo.
Millones de veces en el pasado me sentí mal, utilizada, como la segundona, como la amiga, como la oyente, como la que nunca sintió nada... y ahora después de tanto sufrir por ese pasado he vuelto a algo peor... me he convertido en la contraparte de mi propia historia... en la que daña, a la que nada le importa, en la chica mala.
Millones de veces quise no ser la niñita de padres separados, millones de veces quise tener un padre presente, una vida normal, sencilla, con amor, comprensión... quizás todo hubiese sido mas fácil, mas sencillo, menos complicado.
Millones de veces he pensado en no arrastrar a otra personita a lo que yo viví , pero tampoco puedo obligar a nadie a amarme y menos después de tanto daño que le provoqué.
Millones de veces me sentí inútil, millones de veces quise llamar la atención, millones de veces quise afecto y otras millones de veces TODO lo encontré en ti.
Y finalmente millones de veces volvería a buscarte, conocerte y darte TODO lo que no te di, por tonta, ciega y orgullosa.
miércoles, 7 de enero de 2015
La tristeza a veces se expresa con mal humor.
No soy buenas para hacerme entender con el resto, menos de expresar mis sentimientos, siempre me han parecido algo absurdos y difíciles a la vez, ya que si quisiera entrar a temas triviales, son demasiados y a veces no sabría siquiera entenderlos yo misma. A veces me miro y pienso, como es que he llegado hasta aquí sin caer en depresión o peor aún... en el olvido. Siempre he estado rodeada de muchos amigos... ¿Amigos?... no, la verdad no, sólo de gente.
Últimamente no sabría cómo definir mis días... son una mezcla de soledad, monotonía y vacío. Millones de veces me sentí querida por mucha gente... pero en el fondo sólo era atención... compartir momentos agradables... pero al final de ese día... no hay nadie... solo... yo, sola y distante. He sentido la necesidad de salir corriendo y gritar todo lo que guardo dentro, pero me pregunto que será todo eso que guardo... nada está claro dentro de mi cabeza, menos de mi corazón... siento que hay algo dentro tan guardado que tiene miedo de salir, de no saber como enfrentarse con la realidad y dar la cara. Tengo miedo de mis propios sentimientos, de cómo enfrentarlos y no saber que hacer. Tengo miedo de no ser clara y caer una vez mas en la oscuridad de mis miedos, de mis incertidumbres y mis negaciones. Tengo miedo de hacer el ridículo frente a los demás y demostrar todo lo que guardo, dejándome al descubierto y quedar expuesta. Son muchos los motivos que podrían explicar cómo soy, cómo me aferro al silencio y poner barreras a todos lo que quiero al momento de dar a conocer mis emociones. Tengo miedo de herir y que me hieran, tengo miedo de ser vulnerable y débil, tengo miedo de que me conozcan y descubran lo que verdaderamente soy.
jueves, 26 de agosto de 2010
Ley de la atracción.
Empapada por la lluvia caminaba por ese parque que estaba enfrente de mi casa, no esperando nada, solo oler el perfume de las hojas mojadas y escuchar el viento jugar con mi pelo, esas tardes-noches eran mis mejores días, me hacían recordar mi infancia, esos días en los que mi vida era sin duda fácil y completa.
Esa tarde lo vi de lejos, pero siempre me lo encontraba en ese parque, sentado en una banca con su perro, aunque los días de sol no aparecían. Sus ojos eran de un tono oscuro, pero tan brillantes que le daban un tono especial a su mirada, una mirada exótica y penetrante, su piel era morena, su pelo rizado y bien definido, sus labios de un tono mas oscuro que su piel, se veían suaves, lisos y con una impresión de que algo decía, pero me encontraba tan lejos que no pude descifrarlo. En ese instante recordé a mi destructor, de su mirada, de su piel y sus gestos, recordé esa pesadilla que hace un año atrás atormentaba mis noches, mis días, mi vida.
No comprendía porque ese muchacho hacía volver lo peor de mi vida a mi presente, calaba en lo más profundo de mi mente, perturbando una de mis tardes favoritas. Corrí a mi casa, volví a mi oscuridad. No quería volver a sentir denuevo esos dolores que mutilaban mis sentimientos, mis recuerdos y mis ganas de vivir.
Esa tarde lo vi de lejos, pero siempre me lo encontraba en ese parque, sentado en una banca con su perro, aunque los días de sol no aparecían. Sus ojos eran de un tono oscuro, pero tan brillantes que le daban un tono especial a su mirada, una mirada exótica y penetrante, su piel era morena, su pelo rizado y bien definido, sus labios de un tono mas oscuro que su piel, se veían suaves, lisos y con una impresión de que algo decía, pero me encontraba tan lejos que no pude descifrarlo. En ese instante recordé a mi destructor, de su mirada, de su piel y sus gestos, recordé esa pesadilla que hace un año atrás atormentaba mis noches, mis días, mi vida.
No comprendía porque ese muchacho hacía volver lo peor de mi vida a mi presente, calaba en lo más profundo de mi mente, perturbando una de mis tardes favoritas. Corrí a mi casa, volví a mi oscuridad. No quería volver a sentir denuevo esos dolores que mutilaban mis sentimientos, mis recuerdos y mis ganas de vivir.
Al día siguiente, fue un día nublado, con mucho viento, decidí volver al parque a despejarme y caminar por el pavimento mojado. No sabía que era lo que me tenía tan nerviosa, hasta que sentí unos enormes ojos clavados en mi espalda, mi piel se erizó, quise voltearme, pero supe de inmediato que no me atrevería a plantarle cara y pedirle una explicación de porqué me miraba de esa manera.Decidí seguir por mi camino, hasta dar la vuelta y llegar a mi casa, me recosté en mi sillón para despejarme, pero no hacia mas que recordar esos ojos aniquiladores, sus gestos, sus labios. Desistí y decidí salir de compras, me mantuve ocupada por toda esa semana haciendo trabajos para la universidad, no quería tener tiempo de recordar nada, de pensar en nadie y dejarme llevar por mis impulsos.
Esa noche tube mi primera pesadilla después de un año, me sentía extraña, como si ese muchacho significara mucho para mí, después de unos meses sin darme cuenta sentí lo que jamás debí sentir por él, jamás había tenido la intención de quererlo. Había una cosa que sabía a ciencia cierta, lo sabía en el fondo del estómago y en el tuétano de los huesos, lo sabía de la cabeza a los pies, lo sabía en la hondura de mi pecho vacío. El amor concede a los demás el poder para destruirte, y yo de eso me dí cuenta demasiado tarde.
Las primeras noches.
Tenía un gesto en el rostro que anunciaba que podía estallar en llanto en cualquier momento. No sabía lo que me estaba ocurriendo, no quería dejar todo lo que construí en un tiempo considerable, para marcharme sin ningún motivo. Decidí que esta noche no sería la última.
Pasé dejar algunos días, dejando que la luz del sol penetrara por mi ventana, que me llenara de vitamina, para sentir que la decisión que había tomado era la correcta. Me sentía insegura en algunos momentos, creí que no aguantaría tanto en volver a caer, e irme por un tubo al darme cuenta de mi decisión, pero fue necesario pensarlo.
Para mí, fue como volver a nacer, me sentí nueva después de un año sin volver a pensar en llamarlo, en caer en sus redes. Pase por muchas torturas, pero la decisión fue la correcta.
Son tantos meses en que no lo he vuelto a llamar que derrepente mi vida volvió a tener sentido, o por lo menos así lo creí. Mis pesadillas se esfumaron para ser reemplazadas por noches largas de sueño y de regocijo en mi cuarto. Esa noche fue la primera en que disfrute de mi cama, si pesadillas ni recuerdos perturbadores.
Prefacio.
En mi vida moraba la oscuridad, la soledad y la angustia. Había tenido muchas experiencias cercanas a la muerte, y de alguna manera provocadas por mis eventuales experiencias masoquistas.
Aquella noche, me encontraba en un bosque encerrado de árboles, lo único que pude divisar fue una pequeña luz, quizá de un aspecto un poco fantasmal, la cual se aproximaba a una velocidad terrorífica. Sentía mi piel erizarse de tal forma que sentí miedo por primera vez de mi vida, de lo que pasaría conmigo, de que si saldría viva de aquel bosque tan lúgubre y húmedo.
Aquella luz tan fantasmal me hizo recordar por todos los caminos que había recorrido en mi vida, principalmente mi enfermedad. Yo le llamaba
"mi destructor".
Mi destructor era mi flagelo ardiente, una rosa venenosa que hipnotiza mis sentidos con su perfume, el perfume de la muerte, incita a recorrerlo, a acariciarlo, a amarlo. Me seduce lentamente, me envuelve con sus raíces, con sus suaves manos de seda, me brinda su mirada con promesas que brotan de sus suaves y rojizos labios, promesas que inspiran el más dulce feliz de la existencia, promesas que me agitan, palabras que acrecientan mis ganas de vivir, invitaciones indefensas, propuestas que me llevan al exilio de sus pies, que quiebran mi voluntad y me hace olvidar. Me hace aceptar un pasaje en primera clase a un abismo sin principios, pero con demasiados finales.
Aquella luz me seguía, me alcanzó. Sentí la muerte apoderarse de mí.
Aquella noche, me encontraba en un bosque encerrado de árboles, lo único que pude divisar fue una pequeña luz, quizá de un aspecto un poco fantasmal, la cual se aproximaba a una velocidad terrorífica. Sentía mi piel erizarse de tal forma que sentí miedo por primera vez de mi vida, de lo que pasaría conmigo, de que si saldría viva de aquel bosque tan lúgubre y húmedo.
Aquella luz tan fantasmal me hizo recordar por todos los caminos que había recorrido en mi vida, principalmente mi enfermedad. Yo le llamaba
"mi destructor".
Mi destructor era mi flagelo ardiente, una rosa venenosa que hipnotiza mis sentidos con su perfume, el perfume de la muerte, incita a recorrerlo, a acariciarlo, a amarlo. Me seduce lentamente, me envuelve con sus raíces, con sus suaves manos de seda, me brinda su mirada con promesas que brotan de sus suaves y rojizos labios, promesas que inspiran el más dulce feliz de la existencia, promesas que me agitan, palabras que acrecientan mis ganas de vivir, invitaciones indefensas, propuestas que me llevan al exilio de sus pies, que quiebran mi voluntad y me hace olvidar. Me hace aceptar un pasaje en primera clase a un abismo sin principios, pero con demasiados finales.
Aquella luz me seguía, me alcanzó. Sentí la muerte apoderarse de mí.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





